Puntos Rojos
Por Práxedis G. Guerrero
Práxedis Gilberto Guerrero Hurtado nació en Guanajuato,
México en 1882. Desde 1901 publicó artículos en diversos
periódicos contrarios al régimen porfirista. En 1903
conoció la obra de anarquistas europeos y el periódico El
Demofilo de Camilo Arriaga y Ricardo Flores Magón. Estuvo vinculado
al Partido Liberal Mexicano (PLM) y al periódico
Regeneración. Murió en Casas Grandes, Chiuahua, durante
una campaña militar del PLM contra el gobierno federal en el año
1910.
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Vivir para ser libres, o morir para ser esclavos.
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Es mas fácil suplantar un ídolo en la conciencia de los
idolatras; no así destruir la idolatría. Por eso los
suplantadores tienen mejor suerte que los reformadores.
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Cread un ídolo y os daré un yugo.
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La libertad no se alcanza llevando puesto el freno de la legalidad.
Cada libertador ha sido un ilegal; cada progreso de la civilización
un atentado contra las leyes consagradas por el conservatismo
enemigo del adelanto.
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Sembrad una pequeña simiente de rebeldía, y
determinaréis una cosecha de libertades.
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Para luchar por la libertad no hacen falta odios; sin odio
se abren los tuneles, sin odio se ponen diques a los ríos, sin
odio se hiere la tierra para sembrar el grano, sin odio pueden
aniquilarse a los despotismos, puede llegarse a la acción más
violenta cuando sea necesaria para la emancipación humana.
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La pasividad y la mansedumbre no implican bondad, como la rebeldía no
significa salvajismo.
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La palabra, como medio para unificar las tendencias. La acción,
como medio para establecer los principios de la vida práctica.
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Tenemos hambre y sed de justicia
, se oye por todas
partes; pero ¿cuántos de esos hambrientos se atreven a tomar el
pan y cuantos de esos sedientos se arriesgan a beber el agua que
está en el camino de la revolución?
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Si os parece que andando no llegais a la libertad, corred entonces.
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La justicia no se compra ni se pide de limosna; si no existe, se hace.
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Los triunfos morales no bastan para emancipar a un pueblo, como las comidas
espirituales no alimentan ningún cuerpo.
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Respetad el orden existente, someteos a las leyes que se hacen
inviolables para los cobardes, y sereis eternamente esclavos.
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Quién es más responsable, el tirano que oprime al pueblo o el
pueblo que lo produjo.
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Para cuando se formalice, exclaman los que tienen el delirio
del fracaso; para cuando sea una cosa segura, haré esto y aquello.
Y se quedan tan frescos haciendo el papel de críticos de los que
luchan, esperando que los trabajos por alcanzar la libertad se
formalicen, de tal manera que ya no tengan otra cosa que hacer
que abrir la boca para saborearla.
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¿Teméis a la Revolución? Renunciad a la injusticia y el
miedo se acabará en vosotros.
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Todavía la naturaleza no produce arboles que den fruto de
justicia y bienestar. Sembremos y cultivemos.
- Derechos escritos, nada más escritos, son burlas a los pueblos,
momificadas en Códigos.
- Instruir al cerebro es hacer efectivo el golpe del brazo;
armar el brazo es dar fuerza a las concepciones del cerebro.
- Maldecid a los descontentos, vosotros los que amais la estabilidad
del hongo; el descontento es el nervio más poderoso del progreso.
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Una causa no triunfa por su bondad y su justicia; triunfa por el afán
de sus adeptos.
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Si sentís deseos de inclinaros ante un déspota, hacedlo; pero
levantad una piedra para terminar dignamente el saludo.
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Detrás de cada religión esta la tiranía; detrás
del ateísmo la libertad.
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Tierra fue lo que salvo a Colón. Tierra es el grito que salvará
a los esclavos del Capital.