Por Jason Wehling
Traducido por Miguel Gómez
Original en: http://flag.blackened.net/revolt/mexico/history/anarchism_1910.html
El soñador es el diseñador del mañana. Los hombres prácticos... pueden reírse de él; no saben que él es la verdadera fuerza dinámica que empuja el mundo adelante. Suprímanlo, y el mundo se deteriorará hacia el barbarismo. Desdeñado, empobrecido, él abre el camino..., sembrando, sembrando, sembrando las semillas que serán cosechadas, no por él, sino por los hombres prácticos del mañana, que al mismo tiempo se reirán de otro infatigable soñador ocupado en sembrar, sembrar, sembrar.-- Ricardo Flores Magón
Durante las décadas de entre 1910 y 1930, México fue barrido por el torbellino de la revolución. Durante este período, la ideología del anarquismo fue una fuerza muy poderosa internacionalmente. De hecho, antes de la revolución 1917 de Rusia, el anarquismo era cabalmente una fuerza radical más significativa que el comunismo de los seguidores de Karl Marx.
El anarquismo literalmente no significa sin amos
. Los orígenes
del anarquismo datan por lo menos de la revolución francesa y de
los Enragés. En la época, los aristócratas etiquetaron
a estos radicales libertarios como anarquistas
. La primera persona
en proclamarse como tal fue el socialista francés, Pierre Joseph
Proudhon. En esta época, el socialismo era un término que
abarcaba una amplia variedad de opiniones anti-capitalistas. El anarquismo
ganó reconocimiento a diferencia del socialismo, y del comunismo
más tarde, cuando Mikhail Bakunin rompió abiertamente con
la Asociación Internacional de Trabajadores de Karl Marx.
La tarea de completar un cuerpo de pensamiento coherente fue dejada al
anarquista ruso Piotr Kropotkin, que previó un mundo de comunismo
anarquista
. Esta idea se parecia al comunismo en que estaba interesada
en evolucionar más allá de la propiedad privada de los medios
de la producción, pero discrepaban en la idea de lo cómo
sería esa clase de sociedad y en cómo conseguirla. Mientras
que los seguidores de Karl Marx, especialmente Lenin, abogaban por un estado
fuerte y una vanguardia revolucionaria que machacaría a los
capitalistas, los anarquistas deseaban algo mucho más libertario.
El anarquismo es una ideología que lucha por un mundo sin necesidad de estados. Los anarquistas prevén una sociedad en donde los trabajadores se gestionarían a sí mismos y los medios de producción fueran controlados por los que producían --directamente, opuestos a los gestores capitalistas o del partido comunista. Políticamente, los anarquistas luchan por un sistema descentralizado en donde el poder se basa en la unidad más pequeña posible, o el individuo o la comunidad. De allí, la coordinación en una escala más grande se logra con la confederación y el uso de un sistema delegativo. Nunca en tal sistema una persona gobernaría a otra -- de ahí el nombre: Anarquismo.
Durante el período de la revolución Mexicana, el anarquismo fue una fuerza significativa en otras partes del mundo, por ejemplo en la revolución rusa y más adelante en la España de 1936. Así pues no debe sorprender que el anarquismo fuera una fuerza significativa en la revolución Mexicana también. Estas ideas impregnaron los turbulentos acontecimientos de México, a través de una variedad de individuos, grupos y organizaciones.
Ricardo Flores Magón, cuyos restos descansan en la Rotonda de Hombres Ilustres en la Ciudad de México, fue una abierto partidario del anarquismo. Su organización política con nombre confuso, el Partido Liberal Mexicano, fue capaz de influenciar a una gran porción de los revolucionarios mexicanos. Sus seguidores incluso intentaron una rebelión armada en Baja California, para crear una sociedad anarquista. En los centros urbanos, la unión Anarco-sindicalista, La Casa del Obrero Mundial, tuvo un papel muy importante durante el período de 1912-1916. En el sur, aunque no abiertamente anarquista, los zapatistas apoyaron opiniones que recordaban, en una gran parte, a los ideales del anarquismo. La revolución Mexicana no habría sido igual sin estas influencias.
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Ricardo Flores Magón nació en el día Mexicano de la independencia, en septiembre de 1874 en San Antonio de Eloxochitlán en el estado de Oaxaca. Irónicamente, ésta era también la patria de su gran enemigo: Porfirio Diaz. Sus dos hermanos, Jesús y Enrique, participaron en la lucha anti-porfirista a la que Ricardo dedicó su vida. Mientras que Jesús era activo en los Anti-Reeleccionistas y fue más adelante ministro del interior bajo el régimen de Madero, fue Enrique quien trabajó más cerca de los esfuerzos políticos de Ricardo. Los tres hermanos participaron en las manifestaciones estudiantiles contra la reelección de Diaz en mayo de 1892. Poco después, Ricardo se hizo editor del El Demócrata; y lentamente comenzó a moverse hacia la izquierda libertarianista radical. Ricardo fue al colegio de abogados pero nunca terminó susestudios.
El 7 de agosto de 1900, Jesús y Ricardo, junto con Licenciado Antonio Horcasitas, fundaron Regeneración. Aunque Regeneración comenzó como periódico para discutir la reforma de la ley, pronto comenzó a atacar el régimen de Diaz. Para diciembre de 1900, Horcasitas se fue y Regeneración se convirtió en el esfuerzo único de Ricardo. Hasta su muerte, Regeneración sería un vehículo significativo para propagar el radicalismo de Ricardo.
Arrestaron a muchos liberales prominentes, como Ricardo, su hermano Jesús y Antonio Diaz Soto y Gama en varias ocasiones por su postura anti-porfirista. Fue en esta época cuando su hermano Jesús dejó el movimiento desilusionado. Debido a esta represión Regeneración cesó temporalmente de publicarse y Ricardo, con su otro hermano, Enrique, abandonaron México y partieron a los Estados Unidos el 3 de enero de 1904. Aunque Ricardo nunca volvió a México vivo, su carrera influenció perceptiblemente la Revolución Mexicana, incluso desde el exilio.
Los problemas de Ricardo con la represión del gobierno no terminaron cuando cruzó el Río Grande. Por el contrario, acababan de comenzar. Durante todo el tiempo que Ricardo permaneció en los Estados Unidos, el gobierno americano, en representación de la dictadura Mexicana junto con agencias de detectives privados contratadas, acosaron a Ricardo y al PLM, arrestándolo en numerosas ocasiones durante su carrera revolucionaria, terminando solamente con su muerte en 1922. Debido a esto, Ricardo pasó la mayoría de su tiempo sentado en las celdas de las cárceles americanas y gastó muchas de sus energías intentando recuperar su libertad.
Regeneración reasumió la publicación en San Antonio, Tejas, el 5 de noviembre de 1904. Fue pasada a México clandestinamente y continuó siendo una espina molesta en la cara de Diaz. Regeneración era tan influyente que Díaz intentó en varias ocasiones cerrarla, incluso aunque resultara ser un engaño, había libertad de expresión en los Estados Unidos.
El periódico de Ricardo continuó siendo un fastidio con el que Díaz deseaba terminar, aunque fuera publicado en los Estados Unidos. Entonces para junio de 1906, Diaz pidió realmente al gobierno de los EEUU, a través del embajador Thompson, que impidiera, por cualquier medio, que Regeneración se publicara. Durante esta época, Regeneración fue un medio muy importante en la lucha contra Díaz. La circulación de Regeneración era de unos 30,000 ejemplares este año. De hecho, incluso moderados como el gobernador de Yucatán y Madero recibían Regeneración [1] y, cuando el anarquismo de Ricardo era más evidente, anarquistas más prominentes, tales como Voltairine de Cleyre llegaron a estar implicados en el periódico Mexicano [2].
Poco después la fundación de Regeneración, el 30 de agosto de 1900, Camilo Arriaga publicó el manifiesto del Partido Liberal en San Luis de Potosi. Este documento iniciaba un movimiento que acabaría con la formación del Partido Liberal Mexicano (PLM) cinco años más tarde, el vehículo principal de Ricardo para ordenar la lucha de anti-porfirista y más adelante, para extender los ideales del anarquismo por todo México. Ricardo unió formalmente el emergente movimiento liberal con el Congreso Liberal el 5 de febrero de 1901.
Al año de la fundación del PLM, la organización
formó una plataforma formal, el Programa y Manifiesto. El manifiesto
fue uno de los documentos más importantes en la historia moderna
mexicana
[3]. El programa tenía 52
propuestas específicas y terminaba con el influyente lema, Reforma,
Libertad, y Justicia
.
Entre las propuestas, el programa incluía: un término de cuatro años para el presidente y sin reelección inmediata; el reemplazo del ejército con una guardia nacional; el levantamiento de las restricciones a la libre expresión; la pena de la muerte sería utilizada solamente en casos de traición; la creación de un programa obligatorio de educación patrocinado por el gobierno para los niños de hasta 14 años; los extranjeros que poseyeran tierras tendrían que hacerse o bien ciudadanos Mexicanos o renunciar a sus títulos de propiedad; los negocios de la iglesia y cualquier dinero recibido por ellos estaría sujeto a impuestos, además toda la propiedad de la iglesia sería nacionalizada; los terratenientes tendrían que reembolsar a los arrendatarios por las mejoras llevadas a cabo a su propiedad; cualquier terrateniente que mantuviera una tierra improductiva le ésta sería requisada por el Estado, que la pondría a disposición de los mexicanos sin tierras o de los mexicanos residentes en otro país; el Estado crearía un banco para proporcionar capital a los granjeros pobres para comprar tierras; y las tierras comunales e individuales tomadas de las tribus indígenas serían vueltas.
La plataforma también incluía un buen número de
reformas laborales, incluyendo: jornada de ocho horas de trabajo y un salario
mínimo de un Peso por día; no se permitiría trabajar
a los niños de menos de 14 años de edad; los patrones
debían ser responsables de pagar el coste de los accidentes laborales
de sus trabajadores y el domingo sería un día de descanso
obligatorio
. El programa del PLM iba a ser muy influyente en los
años precedentes de la revolución y la sección de la
plataforma sobre el trabajo sería adoptada por la mayor parte del
movimiento obrero de la Revolución Mexicana
[4].
La influencia del documento fue mucho más allá de las clases que obreras urbanas de México. De las 52 propuestas individuales contenidas en la plataforma del PLM de 1906, 23 fueron adoptadas eventualmente en la constitución de 1917, mientras que 26 fueron adoptadas de una forma más suave, no yendo hasta la plataforma original de PLM --mientras que solamente tres fueron totalmente rechazadas-- [5].
Los casos más dramáticos del aumento de la oposición al régimen de Díaz fueron las huelgas de 1906, una en la Cananea Copper Company en Sonora y la otra en Río Blanco [6].
La huelga de Cananea comenzó repentinamente el 1 de junio. Los
trabajadores exigían una jornada de ocho horas de trabajo y un
salario mínimo más alto
y protestaban contra la
discriminación racial hacia los Mexicanos
[7]. Los trabajadores se amotinaron por dos
días y ofrecieron una resistencia feroz durante otros dos días
con armas de fuego. Es interesante apuntar que las primeras fuerzas en llegar
a la Copper Company fueron los Rangers de Arizona, porque
las tropas mexicanas más cercanas estaban a un día de distancia.
Pero para el 6 de junio la huelga terminó cuando el gobernador de
Sonora, respaldado por 2,000 tropas federales amenazó a los huelguistas
con el reclutamiento de los guerreros indios Yaqui en la parte meridional del
estado.
Al final, entre 30 y 100 mexicanos resultaron muertos. Los resultados
fueron severos e inmediatos. Por un lado, el gobierno sufrió un
severo revés en la popularidad nacional
; además, con un
contingente obvio de partidarios del PLM que ayudaron a agitar a los
trabajadores huelguistas, los gobiernos de México y de Estados
Unidos comenzaron a hacer un impulso concertado para quebrar al PLM
[8].
La segunda huelga importante ocurrió en la fábrica de Río Blanco en Orizaba en México central. En abril de ese año, unos cuantos trabajadores de Río Blanco formaron el Gran Circulo de Obreros Libres (GCOL) que inmediatamente se afilió al PLM. El GCOL ayudó a crear malestar allí, y el 7 de diciembre, un gran mitin convocado por el GCOL reunió a cerca de 3,000 trabajadores. Elaboraron una serie de demandas que incluían la prohibición de los almacenes de la compañía, jornada laboral más corta y en horas extras pagadas entre otras. Estalló la huelga y en algunos días, el número de huelguistas llegó a casi 7,000.
Los propietarios de la fábrica tomaron represalias despidiendo
a los trabajadores el 22 de diciembre, afectando a 57,000 personas en Puebla,
Orizaba, Ciudad de México, Veracruz, Querétaro y Guadalajara.
Los trabajadores le pidieron a Díaz mediación: él
aceptó interceder, pero respaldó a los propietarios de la
fábrica casi en cada punto
[9].
Pero puesto que los fondos para la huelga se había agotado a los cuatro
días del comienzo de la huelga, el GCOL procuró terminar la
huelga, y lo hizo el 4 de enero de 1907, en la mayoría de
México, a excepción de Río Blanco.
El acuerdo unilateral causó una reacción inmediata contra
el gobierno en Río Blanco. Los manifestantes gritaban lemas como
¡Muerte a Díaz!
y ¡Abajo con la dictadura!
[10] entonces, el 7 de enero, un grupo de
disidentes se reunió con trabajadores que llegaban para el trabajo
afuera de la fábrica. Según la muchedumbre se agrandaba,
atacaron y quemaron el almacén de la compañía. Desde
allí, se transladaron a la ciudad, atacaron la cárcel y
liberaron a todos los presos, todo el rato cantando: ¡Muerte a
Porfirio Díaz!
.
Las noticias de estos acontecimientos se extendieron rápidamente
y más adelante en el mismo día, se unieron con trabajadores
de las ciudades próximas de Santa Rosa y Nogales. Estas fuerzas
combinadas entonces participaron en escaramuzas armadas con el ejército
durante los dos días siguientes. Katz señala que el ministro
alemán en México informaba que cuando los propietarios de
la fábrica le pidieron aplastar la huelga por la fuerza, Díaz
contestó, Gracias a dios, yo puedo todavía matar
[11]. Y matar fue lo que hizo. Todo
terminó el 9, dejando casi 200 trabajadores y 25 soldados muertos, 400
trabajadores encerrados en la cárcel y unos 1,500 despedidos.
Cananea y Río Blanco fueron importantes porque los acontecimientos
revelaron el malestar cada vez mayor de la clase obrera que espolearon
al PLM [ y ] la futura revolución
[12]. Por supuesto, estos acontecimientos
no pasaron inadvertidos para el gobierno. Después del tempestuoso
verano de 1906, el gobierno Mexicano temió una sublevación
general proyectada para el 16 de septiembre, el día de la independencia
mexicana. Tratando de no alarmar al populacho, el gobierno canceló
muchas de las celebraciones tradicionales
[13]. De hecho, el PLM sí planeaba
una sublevación.
Para este momento, el PLM había podido organizar unos 44 grupos clandestinos de guerrillas por todo México, algunos con 300 hombres, aunque el promedio era de alrededor de 50. Resultaba que los grupos de los Estados Unidos eran más fáciles de armar que en México. Debido a esto, muchas de las unidades del PLM fueron establecidas en lafrontera.
El centro principal de esta actividad estaba en la fronteriza ciudad de Arizona de Douglas. Los planes del PLM quedaron al descubierto cuando el gobernador de Sonora, Rafael Izabel, logró infiltrar un agente en el PLM en Douglas. Notificaron a los Rangers de Arizona las actividades del PLM, y entre el 2 y el 5 de septiembre, la mayoría del aparato liberal fue arrestado y sus armas fueron confiscadas antes de que la sublevación real pudiera ocurrir.
De todas formas, el PLM continuó planeando una sublevación. Aunque su número era relativamente pequeño, el PLM deseaba capitalizar el reciente malestar social. Según Albro, la rebelión armada de 1906 fue hecha a la sombra de la huelga de Cananea [14]. La sublevación fue planeada para últimos de septiembre en cuyo caso, los grupos coordinados de guerrillas atacarían simultáneamente varias partes de México. Las cosas no fueron para nada según el plan original, por decir lo menos.
La rebelión comenzó el 26 de septiembre, en la ciudad
de Jiménez. con una fuerza cercana a sesenta hombres, [ Juan
José] Arredondo tomó la casa de huéspedes y la
saqueó a ella y al tesoro de la ciudad de cerca de $100, dando un
recibo en nombre de la junta [ del PLM ]... Los atacantes se retiraron la
mañana siguiente y después fueron atacados por las tropas
federales mientras intentaban llegar a unas fuentes en la próxima
Hacienda Victoria. Después de luchar, tropas adicionales pudieron
matar, capturar o dispersar a los rebeldes restantes. La mayoría
huyeron por la frontera a los Estados Unidos
[15].
Una rebelión similar ocurrió en Veracruz liderada por
Hilario C. Salas. Esta rebelión juntó a cerca de 1000 hombres
que se dividieron en tres unidades principales. Salas condujo su fuerza
[de cerca de 300 hombres] a Acayucán y acabó con un éxito
considerable su dura lucha. Dirigiendo el asalto al palacio municipal,
sin embargo, Salas fue herido; privados de su lider las fuerzas inexpertas
se retiraron de la ciudad
[16]. Las dos
unidades restantes hicieron otros ataques fallidos contra las ciudades de
Minatitlán y de Puerto México. Las fuerzas revolucionarias
restantes del PLM, durante varios días, fueron masacradas, capturadas o
puestas en fuga nuevamente a las colinas.
Díaz no hizo caso público del ataque, describiéndolo
como asunto sin ninguna significación política
y obra de
forajidos
[17]. Pero ésto era
simplemente propaganda y minimización de los daños al dictador.
La rebelión fue ciertamente un incidente, las unidades del PLM no
mantuvieron realmente ninguna ciudad por un cierto tiempo, y no lograron
ninguna sublevación espontánea en otras partes de México,
como el PLM había esperado. Sin embargo, la rebelión fue un
gran hito en el camino a la revolución de 1910. Esta rebelión
ayudaría no sólo a minar el Porfiriato sino también a dar
mayor credibilidad al programa del Partido Liberal
[18] Desafortunadamente desde el punto de
vista de Ricardo, este reconocimiento también tuvo consecuencias muy
desastrosas. Ayudó a fomentar una situación de apresamiento y
hostigamiento constantes, en México y los Estados Unidos, que duraron
toda la revolución.
Antes de esta sublevación, el PLM era, por lo menos en la superficie,
un grupo bastante unificado con un plan de acción unificado, expulsar
a Díaz y restablecer los derechos civiles en México. En 1905,
Francisco Madero dio US$2,000 a los liberales para ayudar a financiar
Regeneración. De hecho, escribió a Ricardo, indicando
que encontraba todas sus ideas agradables
[19]. Pero esta opinión unificada
pronto se haría muy compleja y cada vez más divergente,
especialmente en la forma de sustituir a la dictadura y en cómo
ocurriría ese reemplazo. La colaboración moderada se disipaba
tan rápidamente como el cripto-radicalismo de Ricardo se transformaba
en anarquismo abierto.
Desde 1900, Ricardo había conocido la obra de Kropotkin, de Bakunin, de Jean Grave, de Errico Malatesta y de Maxim Gorki. Irónicamente, fue Camilo Arriaga el responsable de exponer a muchos de los líderes del PLM la ideología política del anarquismo. Es irónico porque Arriaga nunca pudo llegar a comprender del todo el radicalismo de Ricardo, él siguió siendo siempre más conservador. Según Cockcroft, incluso Madero era conocedor del anarquista ruso Kropotkin [20]. Familiaridad es una cosa, y ser partidario es otra absolutamente distinta. Según Albro, la época exacta de la conversión de Ricardo al anarquismo es polémica, pero está claro que Ricardo no admitió en público su verdadera creencia hasta 1907 [21].
Madero discrepó con la proclamación de PLM en septiembre de 1906, de que todos los métodos pacíficos para alcanzar los derechos civiles bajo el régimen de Díaz estaban agotados. Así cuando ocurrió la sublevación del PLM en 1906, la fractura llegó a ser obvia. Entre 1906 y 1910, la ruptura completa entre Madero y la mayoría del PLM se convirtió en una realidad. Esto era inevitable debido a el efecto combinado de la sublevación de 1906, a que Ricardo abrazó abiertamente el anarquismo y al consiguiente apoyo y solidaridad que el PLM prestó al emergente movimiento obrero.
Le Temps Nouveaux, un influyente diario anarquista francés,
en un editorial increpaba a Ricardo por su decisión de proclamar
abiertamente su anarquismo, argumentando que era un error político
fatal. MacLachlan está de acuerdo, indicando que el fallo más
importante es el reconocimiento público del PLM de su programa
Anarquista antes de 1911
[22].
Básicamente, Ricardo estaba construyendo la clase de
organización equivocada con la clase de gente equivocada para lograr
las metas por las que luchaba. Por lo tanto, el PLM experimentó
extensas defecciones en el seno del partido en los años siguientes a la
sublevación de 1906, cada vez más frecuentes tras el triunfo de
Madero sobre el Porfiriato.
Es interesante ver que al final, Ricardo culpó a Arriaga de la
ruptura entre Madero y el PLM, Madero y yo éramos buenos amigos
hasta que ese chaquetero desgraciado de Arriaga comenzó a
calumniarme
, pero de hecho, el creciente radicalismo de Ricardo no era de
manera alguna aceptable para Madero y otros liberales no-revolucionarios
[23].
Después de su ruptura con los liberales moderados, Ricardo continuaba
haciéndose cada vez más radical. Antes de noviembre de 1914,
después de la caída de Madero, Ricardo todavía atacaba
al estado Mexicano y a todos quienes intentaban restablecerlo. En su
declaración titulada, A los trabajadores de los Estados Unidos
,
indicaba:
Pero más importante que este ataque contra los que gobernarían un estado Mexicano, es el internacionalismo, inherente al anarquismo de Ricardo, que aparecía claramente. Profético, advirtió que:Si a la superficie de este tremendo conflicto vienen los nombres de Villa, de Carranza o de cualquier otra personalidad, que, según lo mostrado por sus acciones, no tiene ningún otro objetivo que la toma del poder. La verdad es que esos hombres no son la revolución, sino meros líderes militares que pretenden satisfacer sus deseos personales del movimiento popular[24].
El manifiesto de 1914 estaba plagado de pasajes ardientes comoSi se aplasta la revolución económica, los trabajadores americanos sufrirán las consecuencias, mediante una inmigración de los trabajadores mexicanos en un grado todavía mayor que el que ha estado ocurriendo durante los diez o quince años pasados, ocurrirá, y los sueldos en este país serán todavía más bajos... La riqueza de los magnates de la industria americana fluirá a México, para ellos, un campo ideal para todos los aventureros y todos los explotadores; los fabricantes de los Estados Unidos serán trasplantados a México, que se convirtirá en una tierra ideal para los negocios debido a lo barato de los sueldos, y los trabajadores americanos encontrarán sus fábricas y compañías en este país cerradas porque será más provechoso para sus jefes...[25].
Les decimos: préstennos solidaridad y enterraremos el sistema capitalista en México[26] pero según MacLachlan,
tales esfuerzos de propaganda tenían probablemente poco impacto[27]. La razón de esto era el aislamiento político y físico de Ricardo. Puesto que él permanecía en los Estados Unidos, principalmente en Los Ángeles o en la cárcel, muchos lo percibían como alejado de la lucha. De seguro, esto no era por elección de Ricardo.
Ricardo y sus magonistas nunca iban a convertirse en una amenaza significativa para el estado Mexicano, no importaba quién estuviera sentado en el trono. Ésto se debió en gran parte al resultado de la represión y del hostigamiento, no de México, sino del gobierno de Estados Unidos.
Desde por lo menos al asunto de Haymarket en 1886, el gobierno de los EEUU había sido extremadamente antagónico a la ideología del anarquismo y al radicalismo izquierdista en general. Como consecuencia del asesinato del presidente McKinley en 1901, el gobierno básicamente declaró la guerra a todos los anarquistas. Esto tomó a menudo la forma de represión severa. En 1919, el gobierno incluso recurrió a las deportaciones para librar el país del anarquismo. Este asalto a gran escala no terminó hasta que el anarquismo desapareció en gran parte de los Estados Unidos a finales de los años 20 y los primeros años 30.
Luego, ¿por qué preocuparse por un mexicano que trabajaba
para derrocar, no al gobierno de los EEUU, sino a su vecino del sur?
Según MacLachlan, el gobierno de Estados Unidos lo vio inicialmente
[ a Ricardo ] como un problema mexicano, pero al final, lo consideraba como un
peligro para la seguridad interna y respondió en consecuencia
[28]. MacLachlan continúa argumentando
que Ricardo fracasó en galvanizar la clase obrera en la acción
revolucionaria y representaba poco peligro auténtico para el
gobierno
[29]. Esta capacidad para
galvanizar
era totalmente imposible mientras que Ricardo estaba bajo el
hostigamiento constante, el encarcelamiento, amenazas de deportación, e
intentos de asesinato sobre su vida. Parece que el gobierno de los EEUU tuvo un
éxito rotundo en sus esfuerzos.
No asomba saber que, bajo las condiciones ideológicas que
existían en América, el gobierno de los EEUU estaba menos
interesado en el efecto del PLM sobre México que por su
implicación en el suelo de los Estados Unidos. El sistema judicial de
los EEUU atacó a Ricardo y a sus compañeros magonistas
más por sus ideas que por sus acciones reales. MacLachlan, hablando de
los procedimientos de la corte en 1912 contra los líderes del PLM que
crecieron tras la invasión del PLM de Baja California, sostiene que los
Estados Unidos aparecían más interesados en controlar el
radicalismo que en procurar mantener la neutralidad de las leyes
[30].
En reacción a esta caza de brujas política, los hermanos
Magón se vieron forzados a defender, no necesariamente sus a menudo
flagrantes violaciones de las leyes de la neutralidad de los EEUU, sino sus
ideas políticas radicales. Enrique, cuando estaba ante la corte federal
en Los Ángeles, el 22 de junio de 1916, intentó ganarse la
simpatía de la audiencia americana para su causa indicando que Thomas
Jefferson era un anarquista de su tiempo
[31]. Tratando de justificar y crear una
mejor comprensión de su política ante una corte beligerante,
Enrique dijo que la revolución en México no es...
política sino una revolución social y económica necesaria
para educar a la gente, para enseñarles las causas verdaderas de su
miseria y esclavitud, y llevarlos a la senda de la libertad, la fraternidad y
la igualdad
[32]. Enrique cerró
sus argumentos manteniendo que la corte debe elejir entre ley y justicia
[33].
Sancionados por los gobiernos Mexicano y de Estados Unidos, en agosto de 1907, casi toda la junta del PLM en Los Ángeles fue arrestada por la agencia de detectives Furlong, contratada por el industrial William Greene. Posteriormente Ricardo, y otros muchos de la dirección del PLM, fueron arrestados en varias ocasiones durante los años que duró la revolución. Ricardo pasó el resto de su vida sentado en las cárceles de los EEUU. De los diecinueve años que Ricardo estuvo en los Estados Unidos, más de la mitad de ese tiempo lo pasó en prisión. Durante este tiempo, veía desesperadamente cómo el movimiento del PLM perdía lentamente ímpetu y se deterioraba en su ausencia. Con la campaña popular Anti-Reeleccionista de Madero y la sublevación consecuente en 1910, y el estado de desorganización del PLM, las fuerzas de Madero fueron capaces de ganarse a una gran sección del PLM.
Esta retirada sabática forzada era perjudicial para la causa magonista. Durante los años que pasó Ricardo en prisión en EEUU, a menudo en compañía de otros líderes compañeros del PLM, el paisaje político Mexicano cambió dramáticamente. Cuando la oposición a Madero tomó la forma de tres grupos principales, dirigidos por Zapata, Villa y Carranza, tuvo el efecto de dividir a los seguidores restantes del PLM. Como resultado de la ausencia física de Ricardo del centro de los acontecimientos, la mayoría de la afiliación del PLM, incluyendo a muchos de la dirección del PLM, se alinearon gradualmente con una de las tres fuerzas principales.
Mientras que el gobierno de los EEUU esencialmente paralizó
la dirección del PLM durante la mayoría del período
de la revolución, hubo una, no obstante pequeña, luz tenue
de esperanza de los Magonistas, Baja California. Su primer éxito
importante fue la captura de la ciudad de Mexicali, el 29 de enero de 1911.
Con una pequeña fuerza de solamente 18 hombres, conducidos por
José Maria Leyva y Simon Berthold, tomaron fácilmente la ciudad.
Fue una victoria, no obstante pequeña, con seguridad probó
que los liberales podían tomar un objetivo estratégico sin
ayuda de otro grupo revolucionario
[34].
En dos días la fuerza creció a 60, al día siguiente,
alcanzó 120. Este número incluía a aproximadamente
40 Wobblies de los Industrial Workers of the World (IWW), que
fueron reclutados el 5 de febrero en el Templo del Trabajo de Los
Ángeles. Allí se leyó un manifiesto, escrito por Jack
London, en ayuda de los Magonistas. Él apuntaba humorísticamente
que nosotros socialistas, anarquistas, vagabundos, ladrones de pollos,
proscritos y ciudadanos indeseables de los EEUU estamos con ustedes de
corazón y de alma
[35].
En total, las fuerzas magonistas llegaron a cerca de 500 hombres en Baja California, que incluían a aproximadamente 100 Wobblies anglo-americanos [36]. Entre estos Wobblies estaban los famosos mártires de la causa IWW, Frank Little y Joe Hill [37]. Para poner fin a este movimiento antes de que pudiera crecer más, el coronel Vega, el gobernador de la región, envió una fuerza de 100 soldados para desalojar a los magonistas de Mexicali. Pero fracasó totalmente, le llevó más de una semana llegar allí, experimentó una gran cantidad de deserciones y sus fuerzas finalmente fueron derrotadas el 15 de febrero.
Los magonistas dirigieron esta región durante algún tiempo,
y terminaron capturando pequeñas bolsas en otras zonas en Nuevo
León, Chihuahua, y Sonora. En un despacho del cónsul de los
EEUU en San Antonio, Tejas, fechado el 2 de marzo, se informaba en
Regeneración que Prisciliano Silva, del PLM, capturó
Guadalupe, Chihuahua, el 8 de febrero, y se aseguró muchas
municiones de guerra, provisiones, mucha ropa y muchas cosas para una
campaña de guerrar
[38]. A finales
de junio, Silva capturó Casas Grandes, Chihuahua, lo perdió, y
luego lo recobró otra vez. En Sonora, los rebeldes, siendo unos 200,
capturaron Sasabe, y tomaron más adelante Hermosillo, Arizpe y Bacoachi
[39]. No tuvieron tanta suerte como sus
camaradas de Chihuahua o Baja California. José Cardoza, el líder
en Sonora, y otros 27 en su grupo fueron capturados y ejecutados en Marzo.
Para últimos de mayo, las fuerzas magonistas en Baja consistían en 100 hombres, incluyendo 35 Mexicanos, 30 indios de Cocopah y 35 Wobblies. En este punto, el ejército del PLM apenas se podía decir que existía. Estaban agotados, sin provisiones y mal armados. El verano iba a demostrar ser una dura prueba para las fuerzas armadas del PLM.
En junio, Madero volvió su atención a la península de Baja California. Él había esperado que el Ministerio de Justicia de los EEUU lo libraría del problema magonista, pero el PLM todavía persistió a pesar de la persecución en el norte. Madero decidió envíar una división de sus fuerzas al territorio controlado por el PLM para expulsar a los revolucionarios anarquistas. No le llevó mucho, para el 17 de junio, antes de que ocurriera cualquier choque con las fuerzas de Madero, los magonistas rindieron Mexicali. El 22 de junio los magonistas en Tijuana, unos 230, se encontraron con las fuerzas reagrupadas del coronel Vega. Después de 3 horas de lucha, derrotaron a los revolucionarios, matando a 30 rebeldes y haciendo huir al resto por la frontera.
Durante el verano de 1911, los magonistas experimentaron una severa derrota política, cuando el general Ferris, intentando hacer maniobras obstruccionistas americanas en Baja California, de alguna manera fue asociado con éxito al PLM en la mente pública. Durante este tiempo, el PLM quedó aislado totalmente, de los socialistas americanos, de la gente de Baja California, de las fuerzas de pro-Díaz y de Madero. Para poner las cosas peor, Ricardo y Enrique Flores Magón fueron encarcelados en los EEUU, otra vez, en esta época. No fue hasta el invierno de 1911 que el PLM desempeñaría otra vez un papel significativo en las batallas armadas de la revolución, entonces, unidas sus fuerzas con las del general Reyes, el 20 de noviembre de 1911 [40]. Pero este éxito limitado, siempre a la sombra de las fuerzas superiores de Reyes, acabó rápidamente.
Los magonistas fracasaron enteramente en su tentativa de crear una sociedad Anarquista en partes de México durante 1910 y 1911 por medio de la rebelión armada. No mantuvieron más que pequeñas bolsas de territorio durante períodos de tiempo muy cortos, ningún cambios importante, político, social o económico, se podían efectuar bajo estas circunstancias. Pero ciertamente sería incorrecto decir que no tenían ninguna influencia, que la tuvieron siempre en el transcurso de la revolución. Según Cockcroft, no obstante lo lamentable de las fuerzas magonistas, éstas fueron cruciales para la victoria de Madero sobre la dictadura de Díaz:
El periodo de noviembre de 1910 a febrero de 1911, de la revolución Mexicana se caracterizó por importantes éxitos militares del PLM, fracasos militares en el campo de Madero (incluso en marzo, cuando Madero perdió su primera conquista importante, Casas Grandes), y una escisión entre Maderistas y moderados del PLM por un lado, y los radicales del PLM por el otro. Hay evidencias abundantes para justificar la hipótesis de que el PLM desempeñó un papel crítico en mantener el ímpetu revolucionario durante el período de Noviembre-Febrero, así como durante 1906-1910, sin tal ímpetu la rebelión de Madero nunca pudo haber comenzado o, en última instancia, vencido[41].
En 1910, la población de México estaba levemente por encima de los quince millones. De esos, nueve millones y medio estaban clasificados como peones o trabajadores agrícolas sin tierras. [42]. Obviamente, sólo había una clase obrera urbana muy pequeña. Aunque la población obrera urbana era pequeña, se organizó poderosamente durante el transcurso de la revolución.
Los esfuerzos combinados de los trabajadores mexicanos, un puñado
de exiliados de la poderosa y radical unión anarco-sindicalista
española, la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), y
de la propagación de las ideas a través de las paginas de
Acción Directa, lograron constituir la Casa del Obrero Mundial
la primera central sindical antes de fin de 1912. Hart defiende la importancia
de este grupo, llamaba a la Casa, la organización obrera omnipotente
en México
antes de 1913, [43] de
hecho la Casa era el único grupo obrero, durante este primer
período, en pedir representación nacional y la Casa
dominó el movimiento obrero en México de 1912 a 1918
[44].
La Casa fue abierta en julio de 1912 y fundada sobre los ideales del Anarco-Sindicalismo. Como tal, sus metas incluían crear a una sociedad basada en la auto-gestión y coordinación de la producción por los trabajadores basadas en un sistema sindical de uniones federadas de productores. Como otros anarquistas, veían el Estado como un mecanismo de represión, y por lo tanto trabajaron, no para transformarlo, sino para suprimirlo. Principalmente, mediante el arma preferida por los anarco-sindicalistas, la huelga general para destruir el capitalismo, que consideraba como su meta principal.
Muchas de las ideas más importantes de la Casa fueron expresadas
por el Grupo Anarquista Luz en el Manifiesto Anarquista del Grupo Luz.
El Grupo Luz, liderado por Juan Francisco Moncaleano, iba a ocupar los puestos
más importantes de la Casa después de su fundación.
Los diez puntos del manifiesto incluían:
Por primera vez, el proletariado méxicano actuaba de una manera
definitiva en la etapa de la historia, y los trabajadores urbanos estaban
mivilizados en su mayor parte por los anarquistas
[46].
Aunque ciertamente se utilizaron las huelgas, y fueron a menudo eficaces,
los anarco-sindicalistas también usaban la educación como
arma contra el sistema que desdeñaban. Rafael Pez Taylor, de la
Escuela Racionalista (una escuela basada en las ideas del anarquista
español Francisco Ferrer), dijo: ...todo lo que uno debe hacer es
ilustrar al soldado para que deje de serlo
[47]. De hecho, la educación, basada
en el apoyo mutuo, no era solamente un ideal, sino que fue utilizado con mucho
éxito para reclutar trabajadores en el movimiento anarco-sindicalista.
Crearon escuelas, como la Escuela Racionalista, en las que enseñaban a
los trabajadores analfabetos a leer. Eran muy populares y eficaces para llegar
a la clase obrera, que entonces quedó expuesta a estas nuevas ideas.
Aunque el gobierno de Madero obviamente era antagónico a la idea
de una unión anarco-sindicalista independiente, realmente nunca
tuvo bastantes oportunidades de destruirla debido a sus propios problemas
para mantener el poder. Temeroso de su influencia en los círculos
del trabajo, Madero cerró la Casa, suprimió su periódico,
arrestó a sus líderes mexicanos, y exilió a sus portavoces
extranjeros... Paralelamente, los oficiales del gobierno animaron la
formación de un rival, la menos militante Gran Liga Obrera
[48]. Pero Madero no tuvo ningún
tiempo para enfrentarse con los anarquistas sobre una base continua, y hasta
febrero de 1913, cuando Madero finalmente fue derrocado por Huerta, él
había estado más preocupado del derrumbamiento de su gobierno.
Pero Huerta era diferente. El régimen de Huerta era sabidamente aún más antagónico al obrerismo que Madero. Pero más importante, había dos razones principales responsables de la severidad de la represión de Huerta a la Casa. Primero, él tenía más márgen de maniobra que Madero y su coalición, desprovisto de cualquier pretensión de idealismo, y se oponía casi enteramente a las necesidades de la clase trabajadora. En segundo lugar, la Casa se había hecho muy poderosa. El 1º de mayo de 1913, la Casa organizó una marcha de 20,000 personas en el Centro de Ciudad de México para el día de fiesta de trabajo.
Huerta reaccionó encarcelando a muchos líderes prominentes
de la Casa y prohibió la organización obrera. Más
adelante, muchos solicitaron al congreso la liberación de la
dirección de la Casa. Cuando el congreso anunció su
intención de permanecer en sesión hasta que investigaran la
situación, Huerta acababa de disolver el Congreso
[49]. Para mantenerlo bajo control, Huerta
designó reformadores capaces
, como Andrés Molina Enriquez
y Rafael Sierra, para dirigir el Departamento de Trabajo
[50]. Luego Huerta, al igual que Madero
intentó oponerse a los anarco-sindicalistas creando instituciones
obreras rivales. Ésta se iba a convirtir en la respuesta
estándar de los gobiernos posteriores también.
Para julio de 1914, Huerta fue expulsado del poder y los anarco-sindicalistas vieron otra vez cómo varios grupos compitetían por el asiento del gobierno. Con Pancho Villa al norte, Zapata al sur y a las fuerzas de Carranza en el centro, la Casa se encontraba en un dilema: ¿a quién utilizar?
Zapata había atacado las tímidas reformas de la
administración de Carranza, indicando que Carranza ofrecía la
libertad de la prensa para los que no pueden leer; elecciones libres para
los que no conocen a los candidatos; procesos jurídicos justos para los
que nunca han tenido nada que ver con un procurador
[51]. Ciertamente esto reflejaba los
sentimientos la Casa, pero los zapatistas eran muy religiosos, en gran parte
católicos, lo que los anarco-sindicalistas encontraban repulsivo.
El 7 de noviembre de 1915, Zapata finalmente publicó una
proposición de ley del trabajo. Pero simplemente expuso la carencia de
Zapata en comprender a sus contrapuntos urbanos. Incluía una jornada
laboral de ocho horas, la prohibición del trabajo para los niños
por debajo de catorce años, cooperativas de trabajadores para gestionar
las fábricas abandonadas por sus propietarios, y un salario
mínimo fijo. Pero fracasó en responder a algunas de las
demandas más importante del movimiento obrero mexicano
, que
incluían más control de la propiedad extranjera, igualdad en
el pago y el trato para los trabajadores extranjeros y mexicanos, y el derecho
claro y extenso de huelga, y un estatus de garantía de los
sindicatos
[52]. Lo que es más
importantemente es que llegó demasiado tarde, la mayoría de la
Casa ya había forjado una alianza con los Constitucionalistas de
Carranza el febrero anterior.
Ruíz explicó cómo iba a ser esta alianza:
Los anarco-sindicalistas no llegaron a esto en un bloque sólido. Cuando las fuerzas de Villa y Zapata forzaron a Carranza y a los Constitucionalistas a huir de Ciudad de México, los miembros de la Casa se dividieron en tres facciones. La mayoría de los miembros se fueron con los Constitucionalistas, y en menor grado, muchos se unieron a los Villistas. Solamente un puñado se fueron con los Zapatistas, tales como Antonio Díaz Soto y Gama y Luis Méndez.Desde el punto de vista de la Casa, ninguna de las facciones en lucha ofrecía muchas esperanzas. Aún en el último momento, el pintor Gerardo Murillo, mejor conocido como Dr. Alt, un bastión de la Casa y seguidor de Alvaro Obregón, prevaleció sobre sus colegas para no publicar una declaración de neutralidad... Alt y sus cohortes, sin embargo, quizás hablando por el ala de los revolucionarios de Obregón, se ganaron en última instancia a los patrones de la Casa a la causa Constitucionalista... La petición de Alt, apoyada por los anarco-sindicalistas de la Casa del Obrero Mundial, ponía a los obreros contra los campesinos[53].
Cockcroft especula con que los anarco-sindicalistas se unieron a las fuerzas de Carranza debido a su sensación de impotencia política en puertas de la intensificada guerra civil de la revolución. Hart discrepa totalmente, argumentando que el pacto Casa-Carranza fue firmado porque la Casa sentía que podría utilizar los recursos que Carranza podría ofrecer para destruir a él y a su gobierno. Irónicamente, Carranza creía que la situación era justo al contrario, él utilizaría a los anarco-sindicalistas.
De hecho, el pacto fue una concesión por ambas partes. A cambio
de las promesas de ayuda contra las facciones de oposición (Villa
y Zapata), incluyendo ayuda militar, Carranza prometió la independencia
de los anarco-sindicalistas y manos libres para organizar el trabajo como
consideraran apropiado. Éste fue un impulso para la creación
de los famosos batallones rojos
, llenos de miembros de la Casa, que
participaron en batallas contra los Zapatistas en las cercanías
de Ciudad de México.
John Tutino discute que las razones están claras del apoyo
de los trabajadores urbanos, incluyendo a la Casa, a los Constitucionalistas
antes que a los Villistas o a los Zapatistas.
Los trabajadores urbanos
organizados vivían en el mundo de rápida comercialización
e industrialización que los Constitucionalistas representaban
y promovían
. Es más, los líderes obreros de la
ciudad quedaron sorprendidos por la profunda religiosidad de los Zapatistas
que ocuparon Ciudad de México
[54]. De hecho, incluso la mayoría
de la izquierda norteamericana, sobre todo los socialistas y moderados como
Samuel Gompers, también apoyaban a Carranza.
Ricardo Flores Magón y Soto y Gama discrepaban vehementemente
de esta alianza. Mientras que Ricardo languidecía en una cárcel
de los EEUU y Soto y Gama organizaba en el sur Zapatista, solamente
podían protestar desde lejos, decían que los
anarco-sindicalistas se habían vendido
[55]. Carranza ciertamente también
se vio forzado a ceder poder en el proceso. Los anarco-sindicalistas
recibieron el muy necesitado alimento, dinero, equipo, salas de
reunión, y prensas, así como como la libertad garantizada para
actuar
[56]. Incluso gente como
Rosendo Salazar, un fuerte apologista del pacto Casa-Carranza, admitió
más adelante que ya se había firmado la sentencia de muerte
de la Casa
[57]. Ruíz coincide,
indicando que a la vuelta de las ventajas a corto plazo, según las
críticas, la Casa había traicionado sus principios y el
bienestar de la clase obrera
[58].
John Tutino describió la ideología de Carranza como lo siguiente:
Es obvio que las ideologías de los constitucionalistas y de los anarco-sindicalistas chocaban seriamente. La Casa no era liberal, estatista, ni nacionalista, incluso su forma de populismo era enteramente diferente. EsteEl programa ideológico de los Constitucionalistas era liberal, estatista, nacionalista, y populista. Era liberal al promover una visión empresarial y capitalista del futuro de México, insistiendo en la propidad privada, el individualismo social, y un papel limitado de la iglesia tradicional. Era estatista al exigir un estado nacional fuerte como el medio necesario para promover las metas económicas liberales. Era nacionalista, no intentando aislar a México de la influencia internacional, sino exigiendo un control más mexicano sobre la política mexicana y la implicación mexicana en la economía internacional. Y era populista al insistir que el estado y las élites económicas darían bienestar a las masas[59].
pacto extrañoentre la Casa y Carranza no iba a durar mucho [60]. Casi desde el comienzo, hubo problemas. El Dr. Alt, que ayudó a forjar el pacto, incluso advirtió a trabajadores contra la cooperación con el Departamento del trabajo de Carranza.
Por el otro lado, Carranza también fue muy cuidadoso con el pacto,
pero más especialmente de los batallones rojos. Carranza interpretaba
correctamente a los batallones rojos de la Casa como un paso hacia la
construcción de una base obrera fuerte e independiente desde la que
desafiar su autoridad
[61]. De hecho,
los miembros de la casa, organizados en seis batallones rojos en total,
gozaron de sorprendente éxito. Según un memorándum del
Departamento del Trabajo, para julio de 1916, la Casa controlaba cada club
social y sindicato obrero de la sociedad en México y muchas
provincias
[62].
El propio Departamento del trabajo de Carranza recomendaba consolidar
los lazos con la Casa en una tentativa de combatirla con éxito,
principalmente minimizando su independencia. Carranza discrepó y
eligió llevar a cabo un plan de acción más beligerante
atacando la Casa en vez de comprarlos, lo que el pacto no había
podido hacer. A principios de 1916, Carranza disolvió a todos los
batallones rojos. Irónicamente, esto se volvió contra Carranza,
porque una parte importante del ejército de Obregon después
de marzo de 1915 provenía del proletariado urbano organizado en
batallones rojos, no del campo en absoluto
[63]. Pero los apuros de Carranza con
Obregon todavía estaban en el lejano horizonte. A corto plazo, la
Casa debía ser eliminada.
En la última parte de 1915 y principios de 1916, las huelgas barrieron gran parte del país. Los trabajadores de los muelles en Veracruz y Tampico, electricistas y tranviarios en Guadalajara, mineros en El Oro, y panaderos y tranviarios en la capital, fueron a la huelga. Carranza fue afectado probablemente por estos sucesos, pero mientras que se dirigieran a los intereses privados, y no a él mismo, él siguió indiferente. Eso cambió cuando las razones y los objetivos consiguientes de las huelgas cambiaron.
A mediados de 1916, la devaluación del billete publicada por
el gobierno de Carranza se convirtió en un problema importante para
la clase obrera. Sus salarios podían haber permanecido constante,
pero su poder adquisitivo se vio comprometido seriamente. Las huelgas de
reacción, tales como la huelga portuaria en Veracruz, comenzaron
a manifestarse contra esta situación. Correspondientemente, apuntaron
al problema verdadero de los recortes salariales: el gobierno. En vez de
los billetes, los trabajadores exigían oro como remuneración.
Clark mantiene que el billete despreciado fue la causa inmediata de la
ruptura abierta entre la clase obrera y el Primer Jefe [Carranza]
[64].
La edición llegó finalmente a su conclusión en julio de 1916. Carranza no había intentado un asalto frontal a los anarco-sindicalistas hasta sentirse lo bastante poderoso, hasta que su consolidación del pode fuera completa. Cuando los anarco-sindicalistas planearon una huelga general para julio de 1916, Carranza sentía que el momento había llegado. La huelga implicó a unos 30,000 trabajadores de la Casa. Carranza atacó inmediatamente prohibiendo la Casa. Envió tropas para ocupar las oficinas de la Casa y arrestó a su dirección.
Pero Carranza fue demasiado lejos en las mentes de muchos, incluso de algunos de sus antiguos partidarios, cuando reinstituyó el estatuto de 1862 que convertia en traición, castigable con la muerte, el hacer huelga contra el interés del gobierno. Carranza procuró procesar a los líderes de la huelga general, pero las cortes militares asombrosamente los absolvieron. Aunque en al final no se ejecutó a ningún líder de la Casa, la organización recibió un golpe fatal.
Carranza no perdió un momento, utilizó inmediatamente
tropas para la desintegración de los sindicatos de la Casa por todo
el país, encarcelando a cada líder. Incluso ordenó
a los gobernadores de los estados y a los líderes militares confiscar
toda la literatura radical, y si era posible, arrestar a sus autores
[65]. Encolerizado, Enrique Flores
Magón increpó en público a Carranza, acentuando que
Carranza, como todos los políticos astutos, hablaba y actuaba como
un radical solamente cuando necesitaba el apoyo de la clase trabajadora
[66]. Había poco que los hermanos
Magón, o los anarco-sindicalistas encerrados pudieran hacer, la Casa
estaba derrotada.
El trabajo fue derrotado sin embargo temporalmente. El anarco-sindicalismo disminuía ciertamente en este tiempo, en México y muchas partes del mundo. Pero en 1921, después de que Carranza fue expulsado, elementos radicales que incluían comunistas, miembros de IWW. y de la vieja Casa, formaron la Confederación General de Trabajadores (CGT). Esta organización independiente, como la Casa, no tuvo el beneplácito del gobierno así que al movimiento se le prohibió incluso utilizar el correo para distribuir su periódico, Vía Libre.
La influencia de la CGT y de cualquier otra unión independiente
tuvo competencia después de 1920, cuando el gobierno reconoció
a la Confederación Obrera Regional Mexicana (CROM), que decía
tener 350,000 afilados. El CROM esencialmente ganó este reconocimiento
del gobierno porque ahora estaba atada a los deseos del gobierno. Carranza,
al contrario que Porfirio Diaz y Madero, entendía la inevitabilidad
de los sindicatos e intentó controlarlos, antes que trabajar para
destruirlos. No debe sorprender entonces, a pesar de una plataforma que
incorporaba la retórica del obrerismo radical, la CROM se creó
una reputación de buscar un 'equilibrio entre el trabajo y el capital'.
Oportunista y práctica, llegó rápidamente a
términos con el capitalismo, el gobierno, y los patrones
[67]. Con la hegemonía de la CROM,
los anarco-sindicalistas nunca iban a recuperar el poder que tuvieron durante
el período 1912-1916.
Alvaro Obregón y el movimiento agrario, 1912-1920, De Caudillos y campesinos en la Revolución Mexicana, corregida por D. A. Brading, Cambridge: Cambridge University Press. 1980, pag 126. [Volver]
La inmensa mayoría de los pueblos y ciudadanos mexicanos no
son propietarios más que de la tierra que pisan... porque las tierras,
la madera, y el agua se monopolizan en pocas manos
dice el artículo
7 del plan Ayala [68]. Este plan fue
publicado en noviembre de 1911, y hasta 1918, representó los asuntos
por los que lucharon Emiliano Zapata y sus seguidores rurales. Aunque una gran
porción del plan estaba reservada para atacar a Madero por sus fallos
en mantener su propio plan, el de San Luis Potosí, el documento revela
la importancia vital que los Zapatistas daban a la reforma agraria.
Las medidas que esta reforma tomó sólo les permitía
una única salida: la rebelión armada. El método elegido
para la reforma era la expropiación de facto. Cuando los Zapatistas
luchaban, desmantelaban el control de la hacienda, a menudo con poca o ninguna
remuneración. En vez de dar la tierra a los individuos, en su
mayor parte, [ la tierra ]... se le daba a las comunidades de las aldeas,
las que, en armonía con sus viejas costumbres, la ponían
a disposición de su miembros
[69]
Es decir que la tierra debía ser utilizada para el servicio de la
comunidad, no para el beneficio personal. Esto reflejaba la relación
Zapatista con lo que podía llamarse Comunalismo Agrario.
Zapata y sus fuerzas tuvieron mucho éxito por el hecho significativo
de que eran sobre todo del mismo entorno y clase social. Los Zapatistas
eran el más homogéneo de todos los movimientos
revolucionarios... la gran mayoría de ellos eran campesinos libres,
alguno de los cuales había sido empleado durante varios meses como
trabajadores agrícolas; una minoría consistía en peones
de hacienda
[70]. Esto era la gran
fuerza del movimiento Zapatista
, según Tutino, su ideología y
organización estaban enraizadas en las comunidades campesinas de
Morelos
[71].
Este pasado compartido permitía un movimiento unido que se tradujo
en una ventaja militar efectiva. Esa coherencia arraigada en las comunidades
de Morelos hizo a los Zapatistas inasibles en su tierra natal. Los
ejércitos que se les oponían podían pasar y ganar
batallas, pero los Zapatistas podían disolverse en las colinas y en las
aldeas, para reaparecer localmente siendo la fuerza predominante una vez que
las tropas se iban
[72].
Organizativamente, la estructura militar de Zapata era muy diferente
de la de sus aliados, como Carranza y Pancho Villa, porque él era
más coordinador que el clásico hombre fuerte, el caudillo.
Aunque Zapata era responsable de diseñar las operaciones, la estructura
total del mando estaba relativamente descentralizada. Esto funcionó
muy bien. Womack indica que los jefes de Morelos aprendieron a sincronizar
sus ataques, de modo que en un solo día los comandantes federales
tenían que rechazar incursiones en tres o cuatro lugares del distrito,
no sabiendo si uno de ellos o todos estaba perdido
[73].
Toda la organización militar estaba ligada, íntimamente,
con las comunidades locales. Las unidades reales de la guerrilla eran bastante
pequeñas, integradas generalmente por sólo 200 o 300 hombres
cada una. Pero ésto era el resultado de la base en donde se originaban:
las aldeas. Durante gran parte del año los soldados vivían
en sus aldeas, pero se juntaban cuando se debía luchar una batalla
importante, y, después de que la lucha terminaba, se retiraban a
sus aldeas una vez más
[74].
Este localismo también tenía sus desventajas, porque los
campesinos simplemente estaban poco dispuestos a dejar su tierra local
durante cualquier espacio de tiempo; lo que sucedía en el exterior
apenas les concernía
[75]. Esta
limitación no fue un descuido por parte de Zapata. La incapacidad de
sobra conocida de Zapata de proyectar su movimiento más allá de
su base regional no estaba causada por ignorancia o inocencia. Revelaba, en
lugar de eso, su fina comprensión de los valores y de las metas de los
aldeanos campesinos que él lideraba, y la fuerza defensiva inherente y
la debilidad ofensiva de una sociedad campesina movilizada
[76].
Estos componentes del Zapatismo estaban muy relacionados con los ideales
del anarquismo. Su comunalismo agrario
era antagónico,
deliberadamente o no, al capitalismo y a su necesidad inherente de la santidad
de la propiedad privada. En la organización, sus métodos
militares reflejan una oposición frontal contra la jerarquía
rígida e institucionalizada. Una vez más esto es muy similar a
las estructuras creadas por otros anarquistas, tales como Buenaventura Durruti
en la Guerra Civil española y Nestor Makhno en la Revolución
Rusa. El poder, social y político, tendía a estar cimentado en el
nivel de la comunidad, fluyendo hacia arriba cuando era necesario.
Mientras que la organización militar de estilo Zapatista era un poco Anarquista, el Municipalismo Libertario que fue instaurado en las aldeas bajo control Zapatista estaba muy cerca del ideal anarquista.
Los ZapatistasLa ideología del movimiento se centraba insistentemente en los derechos aldeanos a la tierra para la producción campesina y en la independencia local. Y la organización política Zapatista se cimentaba en la tradición local de los consejos de aldea... que el movimiento [ de Zapata ] desarrolló como una liga de gobiernos de las comunidades. Hasta la muerte de Zapata en 1919, el liderazgo permaneció en los hombres de las aldeas. Los intelectuales de raíces urbanas podían unirse y servir al movimiento [ como Díaz Soto y Gama ]; pero no pudieron conducirlo[77].
soñaban con un sistema político en el cual las aldeas pudieran organizar su propio destino, con la tierra distribuida entre propietarios individuales sin la intervención del gobierno del estado[78] En otras palabras, el gobierno se basaba en la idea de que una clase de élite de encargados políticos tomaría las decisiones por toda la nación y eso fue rechazado. El método Zapatista reflejaba el ideal anarquista en que la toma de decisión debía recaer en aquellos más afectados.
El Municipalismo Libertario encaja bien con los planes agrarios mantenidos
por los campesinos de Morelos. Consideraban el control político
local un requisito previo para la redistribución equitativa de la
tierra que los Zapatistas exigían. De hecho, la expulsión
violenta de los funcionarios locales (jefes, magistrados, recolectores
de impuestos y jefes de policía) era la expresión más
común y más extensa de la voluntad popular
[79]. Éstos eran los
obstáculos más visibles a sus metas.
Estos ideales comunitarios fueron codificados en la Ley General sobre las Libertades Municipales, decretada por Zapata en septiembre de 1916. Declaraba que:
Esto tuvo el efecto de suprimir todo el control federal y del estado sobre los consejos de aldea, para los Zapatistas, los fundamentos de la organización política y social. El decreto decía que la elección debía ser directa. Zapata creía que a menos que los ciudadanos participaran directamente en los asuntos de su ciudad, emergería unLa Libertad Municipal es el la primera y más importante de las instituciones democráticas, puesto que nada es más natural o digno de respecto que el derecho que el ciudadano de cualquier asentamiento tiene para arreglar por sí mismo los asuntos de su vida común y de resolverlos como mejor convenga para sus intereses y las necesidades de su lugar[80].
nuevo despotismo, los jefes locales podrían reafirmar su influencia y el sistema ya no reflejaría los deseos de la comunidad como un todo [81]. Esta ley general también puso otras restricciones en el proceso municipal en la esperanza de evitar esta situación.
La ley general incluía: un límite de término de un año; la reelección estaba permitida solamente después de que un funcionario esperara dos términos en los que el puesto estuviera cubierto por algún otro; las minorías estaban protegidas porque tenían capacidad de iniciar audiencias de recusación; y cualquier persona tenía derecho a ver los expedientes financieros en cualquier momento.
No asombra saber que cuando los Carrancistas recuperaron el control
de Morelos, eliminaron inmediatamente las provisiones para los municipios
libertarios. Carranza deseaba mantener un puño de hierro sobre el
país mientras que consolidaba su poder y el control local minaba
esta meta. El sistema fue suprimido totalmente y en diciembre de 1920,
el gobernador de Morelos decretó que los consejos municipales
serían designados por el ejecutivo. La democracia local no era algo
que Carranza creyera importante. De hecho, Womack afirma que el
único voto para el que los Carrancistas estaban preparados era el de
la elección presidencial
[82].
campesino y caudillo en México revolucionario, 1910-17, De Caudillos y campesinos en la Revolución Mexicana, corregido por D. A. Brading, Cambridge: Cambridge University Press, año 1980, pag 27. [Volver]
Mientras que los Zapatistas soñaban a menudo como los anarquistas y se comportaban a menudo como tales, una controversia rodea la cuestión de si Zapata estaba o no en contacto o tenía cualquier relación cercana con los anarquistas prominentes de otras partes de México, especialmente con Ricardo Flores Magón.
Clark indica que Magonistas y Zapatistas unieron fuerzas contra Madero.
Mantuvieron durante la revolución y más adelante durante la
corta presidencia de Madero un sistema de mensajeros y de comunicación
secreta
(Clark, 16). Pero no proporciona ninguna fuente para esta
afirmación ni ofrece cualquier noción sobre qué forma
tomó ésta. Womack, por otra parte, discrepa. hay una
versión de que Zapata trató con el notorio anarco-sindicalista
Ricardo Flores Magón... Pero esto es imposible. Ricardo estuvo en las
cárceles americanas desde 1907 a agosto de 1910, y después fue a
Los Ángeles para dirigir la invasión de Baja California
[83]. Ciertamente los dos grupos hubieran
podido mantener una comunicación aunque Ricardo estuviera en la
cárcel, porque éste nunca dejó de conversar con los
miembros de su propio movimiento durante su encarcelamiento. De hecho Womack
observa que Zapata probablemente recibió copias de
Regeneración de la capital
[84].
Curiosamente el Plan de Ayala de Zapata contenía algunas alusiones
bastante obvias a la anterior retórica del PLM. Muchos de los
conceptos y de las frases que los liberales repetían constantemente,
y más recientemente en el manifiesto de septiembre [ 1911 ], se
reflejaron en varias ocasiones en las palabras del Plan de Ayala
[85]. Palabras como, tiranos
,
usurpadores
, y jefes
se utilizan en todo el documento de Zapata,
palabras que recuerdan a las que el PLM utilizó. De hecho, Womack
afirma que algunas de las medidas en el Plan de Ayala eran tan extremas que
ningún otro grupo revolucionario excepto los anarco-sindicalistas
abogarían, y menos adoptarían como política
[86]. Incluso el lema final del plan de
Zapata Libertad, justicia, y ley,
es muy similar al lema de la
plataforma liberal de 1906: Reforma, justicia, y ley
.
Ésto no quiere decir que el documento sea algo así como
una copia del programa Liberal/Anarquista de los Magonistas. En algunos
pasajes los anarco-sindicalistas deben haberse reído, [ el plan
] reconocía que 'dios' así como 'el pueblo' habían
ayudado a iniciar la revolución de 1910
[87]. El carácter religioso de los
Zapatistas que emerge en el Plan de Ayala era ciertamente conflictivo con los
ideales seculares de los magonistas y de los anarco-sindicalistas.
Mientras que magonistas y anarco-sindicalistas urbanos nunca trabajaron
con los Zapatistas, Ricardo tuvo varias oportunidades de aliarse con
los grupos revolucionarios activos. Emiliano Zapata, en particular, era
receptivo a la influencia del PLM
[88].
De hecho, Zapata propuso realmente que la Regeneración de
Ricardo se transladara a Morelos desde 1912, donde ya no se vería
sujeto al hostigamiento del gobierno. Zapata incluso ofreció al PLM el
uso de la Fábrica de San Rafael, que habría podido proveer de
los materiales necesarios para formar un periódico nacional.
Ricardo tuvo que declinar por varias razones. Primero, lo encarcelaron
durante la mayoria de este tiempo y no tuvo forma física para conseguir
ir a Morelos. En segundo lugar, Ricardo creía que
Regeneración ayudaba a mantener el ánimo de
América contra cualquier movimiento de los Estados Unidos de intervenir
en la Revolución Mexicana. Si transladaba el periódico,
creía que no tendría el mismo impacto en América.
Irónicamente, el intento de Ricardo de influir en América pudo
haber ido más lejos que su intento original. Durante una época,
él era probablemente más conocido en los Estados Unidos que en
México y quizás aún más popular. En un mitin para
la causa de Ricardo en Portland, Oregón, organizado por el programa la
editorial Oregonian, se reunió la suma de $46,22. Eso era una
suma bastante substancial dadas las pobres condiciones económicas y
el extenso desempleo en el Noroeste
[89].
Una influencia en Zapata es segura, la de Antonio Díaz Soto y Gama.
Soto y Gama era un discípulo apasionado de Tolstoy y de Kropotkin
y era un líder anarco-sindicalista en Ciudad de México.
Él se unió a los Zapatistas con algunos otros miembros anteriores
de la Casa, tales como Rafael Perez Taylor, Luis Mendez, Miguel Mendoza
Lopez Schwerdtfeger, y Octavio Jahn, quién era un sindicalista
francés y del que incluso se dijo que era un veterano de la Comuna
de París de 1871 [90].
Soto y Gama se convirtió en rápidamente el ideólogo
principal de los Zapatistas. Soto y Gama tomó el relevo en elaborar
y refinar las ideas [ para los Zapatistas ]... la doctrina del agrarismo
y el culto a los agraristas que emergió fue obra suya
[91]. Soto y Gama negó
principalmente que él fuera quien escribió los tratados
políticos publicados por los Zapatistas, sólo admite que
ayudó a pulir la fraseología.
Soto y Gama también desempeñó un papel importante
en propagar el Zapatismo en la convención de Ciudad de México
el 26 de octubre de 1914. Allí, denunció larga y apasionadamente
a Carranza y elogió a Zapata. Aunque los Constitucionalistas estaban
en mayoría, los gritos que siguieron su discurso y que sacudarieron
el edificio fueron vivaspara Villa y Zapata
[92]. Dos días más tarde, se forjó un
pacto, la convención acordaba aprobar algo del agrarismo de Zapata por
lo menos en principio
.
¿Era Zapata anarquista? Parece que la única respuesta es negativa. Las influencias anarquistas eran ciertamente evidentes y las metas eran absolutamente similares, pero no idénticas.
Millon argumenta que aunque el movimiento Zapatista se ha caracterizado
como fuertemente socialista, anarquista, o 'Indianista', los Zapatistas
indudablemente estaban influenciados por estos conceptos, pero a este respecto,
uno debe tener cuidado de no hacer una montaña de un grano de arena
[93]. Continúa indicando que:
Millon continúa su argumento acentuando que el programa de Zapata buscaba mejorar las condiciones de los trabajadores, pero sobre todo las de los campesinos, pero sin una oposición clara a un marco capitalista.Aunque los conceptos anarquistas influenciaron indudablemente a algunos de los revolucionarios del sur, sin embargo... estas ideas no penetraron en la revolución del sur lo suficiente como para designar a ese movimiento como 'anarquista'... Así, los hombres del sur deseaban democratizar el Estado, no eliminarlo, y aunque intentaron distribuir la propiedad extensamente, también habrían dejado suficientes tierras en manos privadas como para permitir que floreciera una buguesía agricola en Mexico[94]
De hecho, antes que al anarquismo mismo, los intelectuales asocian con el Zapatismo y su orientación agraria un romanticismo pequeño-burgués similar al de Rousseau y Jefferson[95]. Millon concluye que en vez de anarquismo,
las metas buscadas por los Zapatistas se pueden resumir en un término: libertad humana[96].
En los años 20, los ideales del anarquismo estaban en reflujo
en el paisaje político mexicano. La CROM había sustituido
a la otrora potente Casa anarco-sindicalista como la fuerza obrera dominante.
Zapata fue asesinado en 1919 y sometidos sus rebeldes agrarios. Y en noviembre
de 1922, Ricardo Flores Magón, el primer anarquista Mexicano del
siglo XX
, murió todavía encarcelado en EEUU
[97].
Es interesante notar que, en este tiempo, los anarquistas más prominentes seguían siendo destacados jugadores en la política mexicana, moviéndose ahora lejos de sus ideales anteriores. Soto y Gama, inspirado por muchos teóricos clásicos anarquistas tales como Elisée Reclus, Bakunin, Proudhon, Malatesta, Tolstoy y Piotr Kropotkin, antiguo miembro de la dirección del PLM e ideólogo prominente del revolucionario Zapata, hizo un giro radical a la derecha en los últimos años.
En los primeros años 20, en un discurso ante la cámara
de diputados, indicó que el socialismo era impropio para las
necesidades de México
. Continuó, el proletariado carece
de habilidades técnicas, integridad moral e inteligencia
debido a
su ignorancia y pobre educación
el trabajador unca puede
sustituir al capitalista
(Ruíz, 100). Esta declaración
habría disgustado a sus compañeros Magonistas anteriores.
Soto y Gama continuó luchando por el cambio, pero ahora era reformista,
no radical. En junio de 1920, Soto y Gama, con la ayuda de Obregón,
fundó el Partido Nacional Agrarista. En agosto, los Agraristas ganaron
siete escaños como diputados. Según Womack, debido a su
conexión con Obregón estos Agraristas ejercieron diez veces
más autoridad en el parlamente que lo que su número podía
suponer
[98]. Ocasionalmente miembros
del partido ocuparon la posición de vicepresidente primero y segundo del
parlamento, y mandaron el comité de escaños, credenciales,
preguntas constitucionales, relaciones exteriores, y asuntos agrarios.
Antonio Villarreal, también una vez miembro prominente del PLM,
se convirtió en secretario del Ministerio de Agricultura. Allí,
se las arregló para comenzar esfuerzos serios de reforma agraria
general
[99]. En 1921 los Agraristas
empujaron a la Cámara de Diputados a una sesión extraordinaria
en un esfuerzo de elaborar y de aprobar una propuesta sobre la reforma agraria.
Convencieron a Obregón a que los apoyara, y finalmente aprobaron la ley
reguladora agraria del 10 de abril de 1922. Hasta mediados de los
años treinta [ éste fue ] el uso más drástico de
la nueva constitución para proporcionar protección oficial para
el campo pobre [100]. Soto y Gama y
Villarreal se movieron desde el anarquismo radical, a las reformas progresivas
del estatistismo.
Mientras que muchos, historiadores y políticos igualmente, han
proclamado que Ricardo Flores Magón fue un precursor
de la
Revolución Mexicana, lo que hacen es indicarlo de esta manera, es
definirlo por lo que siguió. Y Flores Magón rechazó
totalmente lo que siguió, ya fuera Madero, Huerta, Carranza, u
Obregón. De 1910 en adelante proclamó en voz alta el anarquismo
que había ocultado en los orígenes del movimiento contra
Porfirio Díaz
[101].
La búsqueda de Ricardo del anarquismo terminó sin éxito, pero sin sus esfuerzos la Revolución se hubiera revelado de una manera muy diferente. Ricardo ayudó a construir la lucha contra la dictadura de Díaz. Mientras que la revolución tomó una dirección que Ricardo no había animado, no obstante, se forjó en el trabajo que él hizo.
MacLachlan, mantiene que el éxito o fracaso es relativo al
evaluar la importancia de un individuo en política radical de los
Estados Unidos. El radicalismo sujeto a la presión casi continua
de los industriales y del Estado no podía ganar
[102]. Ciertamente esto se debe tener
presente; Ricardo seguía siendo un factor significativo incluso
afrontando esta clase de represión, tan intensa que pasó la
mayoría de su última parte de su vida en prisión.
Albro afirma que incluso en la muerte, Ricardo Flores Magón
preocupó al gobierno de los Estados Unidos, tanto como le había
preocupado la mayoría de los dieciocho años pasados de su
vida
[103] Si esto se toma junto con
la declaración de MacLachlan de que uno debe evaluar la importancia
de Flores Magón no por sus fallos, sino por el reconocimiento por
parte de la izquierda y el gobierno de los Estados Unidos
, Ricardo fue
ciertamente importante [104].
MacLachlan entra en un juego histórico de y sí ...
revolucionario mexicano afirmando que si el PLM se hubiera aliado con
otros grupos, la influencia de Ricardo en el curso de la Revolución
Mexicana hubiera sido indudablemente mayor
[105]. Ciertametne el PLM no pudo formar
conexiones mejores con la Casa y los Zapatistas. Es argumentable que tal
coalición tendría que ser una fuerza significativa, incluso para
Carranza. Pero las coaliciones tienen siempre sus propias contradicciones
internas, las fricciones sobre pequeñas diferencias crecen
rápidamente, especialmente cuando se hacen de cara a la victoria sobre
los enemigos de la alianza. Los anarco-sindicalistas urbanos, a diferencia del
PLM de Ricardo, se aliaron con otras fuerzas, las fuerzas de Carranza, que
llevaron a su liquedación. Luego no está tan claro que hubera
sido el curso más acertado.
Como el PLM, la Casa y los anarco-sindicalistas también terminaron
su lucha en un fracaso evidente. El capitalismo y el estado, los dos
némesis eternos del anarco-sindicalismo, habían sobrevivido y su
unión no. Pero mirando ampliamente, desde antes a después de la
revolución, el proletariado hizo aumentos significativos, no obstante
pequeños. Aunque la constitución fue escrita tras el fiasco de
la huelga general de la Casa, el artículo 123 de la
constitución concedía cada petición importante expresada
por los huelguistas de Cananea y Río Blanco
[106].
Esto era ciertamente una victoria pequeña desde el punto de vista
anarco-sindicalista. De hecho, No ocurrió ninguna rotación
de importancia en la propiedad de la industria Mexicana, minas o el
petróleo
durante las dos décadas de la Revolución
[107]. Un ejemplo es la Standar Oil
Company, que en 1924, controlaba casi el 60 por ciento de la
producción mexicana de petróleo. Apenas una victoria para los
mexicanos en general, no digamos del proletariado.
Como los demás grupos, el movimiento Zapatista también
terminó en derrota. No tuvieron éxito en la institución
de su visión del campesino tranquilo, libre con acceso abierto a
la tierra que pedían. Como el artículo 123 para los obreros,
la constitución también contenía un artículo,
el 115, para la libertad municipal por la cual los Zapatistas habían
luchado. Pero el artículo 115, al contrario que el artículo
123, los sucesivos regímenes que han detentado el poder no lo
han puesto en práctica
básicamente lo han ignorado
[108]. De hecho, la lucha actual en
Chiapas, que elige adoptar el título de Zapatista
está
luchando básicamente por metas similares que aluden a las que los
seguidores de Zapata hicieron durante la Revolución Mexicana.
Al final, y hasta hoy, el Estado sigue vivo en México, y por
ello, el anarquismo no alcanzó su objetivo. Curiosamente, el gobierno
Mexicano, enemigo jurado de Ricardo Flores Magón, ofreció
fondos a su viuda para traer su restos de vuelta a México. Ella
lo rechazó, eligiendo en su lugar aceptar el dinero de los
trabajadores ferroviarios para ese propósito
[109]. Parace que al final, incluso en la
derrota, los ideales del anarquismo todavía siguen vivos.
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Alvaro Obregon and the agrarian movement, 1912-1920, from Caudillo and Peasant in the Mexican Revolution, edited by D. A. Brading, Cambridge: Cambridge University Press, 1980.
Peasant and caudillo in revolutionary Mexico, 1910-17, from Caudillo and Peasant in the Mexican Revolution, edited by D. A. Brading, Cambridge: Cambridge University Press, 1980.
Revolutionary Confrontation, 1913 - 1917, from Provinces of the Revolution: Essays on Regional Mexican History, 1910-1929, edited by Thomas Benjamin and Mark Wasserman, Albuquerque: University of New Mexico Press, 1990, pages 41 - 70.